
PREVENCION DEL CONSUMO DE SUSTANCIAS
NOCIVAS PARA LA SALUD
La prevención es la meta fundamental y más deseable para todas las
enfermedades, pero en el caso de las adicciones representa un reto complejo,
por el número y variedad de sustancias, sus efectos en los individuos y el
contexto social y legal en que se encuentran.
Las adicciones son problemas de salud, y así son consideradas por
organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), las instituciones
académicas y las asociaciones de profesionales de la salud de todo el mundo.
Como tales, pueden y deben ser prevenidos, desarrollando además todas las
acciones que permitan disminuir los daños a la salud que puedan ocasionar las
sustancias adictivas.
De este modo, en el Programa de Prevención y Control de Adicciones de la
SSA, las acciones se dirigen hacia el consumo de las siguientes sustancias, que
representan retos particulares por los distintos problemas de salud y sociales
que causan, así como por los diferentes grupos de la población que son
afectados.
- El abuso en el consumo de
bebidas alcohólicas y el alcoholismo.
- El tabaquismo.
- El uso no terapéutico de
medicamentos psicoactivos, como los analgésicos, tranquilizantes y
sedantes.
- La inhalación con fines de
intoxicación de ciertos productos de uso industrial, como tíneres, pegamentos
y otros disolventes.
- El uso y abuso de drogas
ilegales, que incluye una variedad de sustancias con diversos grados de
peligrosidad, como la mariguana, la cocaína, los alucinógenos y la
heroína.
- Las nuevas drogas sintéticas
como metanfetaminas.
- Las que aumentan el
rendimiento deportivo como los anabólicos.
Objetivos El Programa de
Prevención y Control de Adicciones (PPCA) concibe al abuso de sustancias
adictivas como conductas que tienen efectos negativos en la salud física,
psicológica y en las relaciones interpersonales de los individuos, así como en
la salud pública, resultando en considerables pérdidas humanas y materiales
para México. De este modo, el Programa es la expresión de la política en salud
del gobierno hacia este problema.
Aunque es irrefutable el papel y la responsabilidad del Sector Salud
frente a este problema, es indispensable la incorporación coordinada de otros
sectores, cuyos esfuerzos son fundamentales para hacer frente de manera exitosa
a este reto. El marco que proporciona el PPCA constituye una guía para normar
las numerosas acciones que se deben desarrollar en los ámbitos familiar,
educativo, laboral, comunitario y de la comunicación, aumentando las
posibilidades de contener este problema y de mejorar la calidad de vida de la
población.
- Reducir los índices de uso y
abuso de sustancias que causan adicción.
- Detectar y brindar atención
oportuna a los adictos.
- Abatir los problemas de
salud pública relacionados con el consumo.
Investigación e Información
La investigación e información son elementos imprescindibles para
fundamentar la toma de decisiones. Los estudios biomédicos, clínicos,
psicosociales y epidemiológicos, así como los sistemas de registro y de
vigilancia, permiten: conocer la magnitud, características, distribución y
tendencias del consumo de drogas; identificar los factores de riesgo y
protectores individuales y sociales; conocer los problemas asociados, así como
estimar la efectividad de las medidas preventivas y de las acciones
terapéuticas.
La información permite mantener un monitoreo actualizado de la dinámica
del problema y de las necesidades y recursos disponibles para el desarrollo de
las acciones requeridas.
Prevención La prevención es una estrategia prioritaria dentro de las políticas de salud y su propósito es comunicar mensajes y desarrollar acciones que no sólo provean de conocimientos objetivos y adecuados acerca de las drogas y los efectos de su consumo, sino que faciliten el desarrollo de actitudes y conductas que tiendan hacia la salud, generando estilos de vida saludables. Las poblaciones prioritarias para la prevención de adicciones son los niños y jóvenes, que están en mayor riesgo de iniciar el consumo.
Para lograr resultados favorables y modificar las tendencias observadas
en los últimos años, la prevención debe ser coherente en los distintos ámbitos,
como el familiar y comunitario, el escolar y laboral en un ejercicio dinámico y
permanente de participación constante, coordinada y evaluada. Aunque la meta de
la prevención es desalentar el inicio en el uso de drogas, también incluye
acciones que se dirigen a detectar en forma temprana el uso, abuso y adicción,
así como ciertas intervenciones que pretenden disminuir los daños a la salud
relacionados con el consumo.
La eficacia de la acción preventiva no sólo depende de la definición de
objetivos alcanzables, y de la población a la que se dirige y su realidad
sociocultural, sino también de la coherencia, integración y coordinación entre
las actividades desarrolladas. De no cumplir con estos requisitos, se
desorienta a la población, además de duplicarse y desperdiciarse esfuerzos.
Esta estrategia incluye la sensibilización y comunicación educativa cuya
meta es promover y facilitar la toma de conciencia de la población en general y
de grupos específicos sobre el problema de las drogas, así como favorecer su
participación en acciones de prevención. Los medios masivos –televisión, radio
y prensa– juegan un papel importante tanto en la transmisión y manejo de
noticias sobre el tema como en la difusión de mensajes a la opinión pública,
influyendo en su percepción sobre este fenómeno.
Tratamiento y rehabilitación
A través de esta estrategia se busca desarrollar acciones que permitan
contar con los suficientes recursos y modalidades terapéuticas que demuestren
ser las más adecuadas para las necesidades individuales y sociales de los que
abusan de las drogas, siempre con respeto a los derechos y la integridad
humana.
Incluye una amplia gama de líneas de acción, como la detección y
canalización temprana de los casos de abuso en el consumo; la atención de los
trastornos físicos y psicológicos asociados al uso de sustancias; los diversos
abordajes terapéuticos hacia el adicto y su familia, la desintoxicación y
manejo médico de los síndromes de supresión, así como las medidas de apoyo al
proceso de abandono de uso drogas, de prevención de recaídas y de inserción
social para lograr un estilo de vida positivo para el individuo en su entorno.
Se pretende, asimismo, que la cobertura y accesibilidad de los servicios sean
las convenientes y que se cuente con mecanismos de referencia y evaluación.
Normatividad
Esta estrategia, en un sentido amplio se refiere al desarrollo de
mecanismos que garanticen criterios mínimos para operar programas de
capacitación, prevención tratamiento y comunicación educativa y social, así
como del registro y vigilancia epidemiológica del problema en el país. La
normatividad incluye el conjunto de regulaciones, lineamientos teóricos y
técnicos, además de recomendaciones para la acción, dirigidos a garantizar que
las intervenciones sean adecuadas con miras al beneficio de la población y de
acuerdo al marco legal general del país. Incluye la protesta de medidas que
incidan sobre aspectos como la disponibilidad, promoción, venta y consumo de
ciertas sustancias, así como regular la atención y el tratamiento de los
adictos.
Capacitación
Para la adecuada aplicación de la normatividad en el eficaz desarrollo
de acciones de investigación, prevención y tratamiento, se requiere de recursos
humanos suficientemente preparados. La difusión de conocimientos científicos y
actualizados debe fundamentar la promoción del desarrollo profesional en el
campo de las adicciones. En estas acciones se deben incluir también a los
grupos voluntarios de la comunidad para que lleven a cabo sus tareas en materia
de adicciones con mayor eficacia.
BIBLIOGRAFIA
https://cuidateplus.marca.com › Familia › Adolescencia › Diccionario de adolescencia
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