lunes, 10 de diciembre de 2018

prevención de sustancias nocivas para la salud


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PREVENCIÓN DEL CONSUMO DE SUSTANCIAS NOCIVAS PARA LA SALUD
La prevención es la meta fundamental y más deseable para todas las enfermedades, pero en el caso de las adicciones representa un reto complejo, por el número y variedad de sustancias, sus efectos en los individuos y el contexto social y legal en que se encuentran.
Las adicciones son problemas de salud, y así son consideradas por organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), las instituciones académicas y las asociaciones de profesionales de la salud de todo el mundo. Como tales, pueden y deben ser prevenidos, desarrollando además todas las acciones que permitan disminuir los daños a la salud que puedan ocasionar las sustancias adictivas.
De este modo, en el Programa de Prevención y Control de Adicciones de la SSA, las acciones se dirigen hacia el consumo de las siguientes sustancias, que representan retos particulares por los distintos problemas de salud y sociales que causan, así como por los diferentes grupos de la población que son afectados.
  • El abuso en el consumo de bebidas alcohólicas y el alcoholismo.
  • El tabaquismo.
  • El uso no terapéutico de medicamentos psicoactivos, como los analgésicos, tranquilizantes y sedantes.
  • La inhalación con fines de intoxicación de ciertos productos de uso industrial, como tíneres, pegamentos y otros disolventes.
  • El uso y abuso de drogas ilegales, que incluye una variedad de sustancias con diversos grados de peligrosidad, como la mariguana, la cocaína, los alucinógenos y la heroína.
  • Las nuevas drogas sintéticas como metanfetaminas.
  • Las que aumentan el rendimiento deportivo como los anabólicos.
 Objetivos El Programa de Prevención y Control de Adicciones (PPCA) concibe al abuso de sustancias adictivas como conductas que tienen efectos negativos en la salud física, psicológica y en las relaciones interpersonales de los individuos, así como en la salud pública, resultando en considerables pérdidas humanas y materiales para México. De este modo, el Programa es la expresión de la política en salud del gobierno hacia este problema.
Aunque es irrefutable el papel y la responsabilidad del Sector Salud frente a este problema, es indispensable la incorporación coordinada de otros sectores, cuyos esfuerzos son fundamentales para hacer frente de manera exitosa a este reto. El marco que proporciona el PPCA constituye una guía para normar las numerosas acciones que se deben desarrollar en los ámbitos familiar, educativo, laboral, comunitario y de la comunicación, aumentando las posibilidades de contener este problema y de mejorar la calidad de vida de la población.
  • Reducir los índices de uso y abuso de sustancias que causan adicción.
  • Detectar y brindar atención oportuna a los adictos.
  • Abatir los problemas de salud pública relacionados con el consumo.

Investigación e Información
La investigación e información son elementos imprescindibles para fundamentar la toma de decisiones. Los estudios biomédicos, clínicos, psicosociales y epidemiológicos, así como los sistemas de registro y de vigilancia, permiten: conocer la magnitud, características, distribución y tendencias del consumo de drogas; identificar los factores de riesgo y protectores individuales y sociales; conocer los problemas asociados, así como estimar la efectividad de las medidas preventivas y de las acciones terapéuticas.
La información permite mantener un monitoreo actualizado de la dinámica del problema y de las necesidades y recursos disponibles para el desarrollo de las acciones requeridas.

Prevención
La prevención es una estrategia prioritaria dentro de las políticas de salud y su propósito es comunicar mensajes y desarrollar acciones que no sólo provean de conocimientos objetivos y adecuados acerca de las drogas y los efectos de su consumo, sino que faciliten el desarrollo de actitudes y conductas que tiendan hacia la salud, generando estilos de vida saludables. Las poblaciones prioritarias para la prevención de adicciones son los niños y jóvenes, que están en mayor riesgo de iniciar el consumo.
Para lograr resultados favorables y modificar las tendencias observadas en los últimos años, la prevención debe ser coherente en los distintos ámbitos, como el familiar y comunitario, el escolar y laboral en un ejercicio dinámico y permanente de participación constante, coordinada y evaluada. Aunque la meta de la prevención es desalentar el inicio en el uso de drogas, también incluye acciones que se dirigen a detectar en forma temprana el uso, abuso y adicción, así como ciertas intervenciones que pretenden disminuir los daños a la salud relacionados con el consumo.
La eficacia de la acción preventiva no sólo depende de la definición de objetivos alcanzables, y de la población a la que se dirige y su realidad sociocultural, sino también de la coherencia, integración y coordinación entre las actividades desarrolladas. De no cumplir con estos requisitos, se desorienta a la población, además de duplicarse y desperdiciarse esfuerzos.
Esta estrategia incluye la sensibilización y comunicación educativa cuya meta es promover y facilitar la toma de conciencia de la población en general y de grupos específicos sobre el problema de las drogas, así como favorecer su participación en acciones de prevención. Los medios masivos –televisión, radio y prensa– juegan un papel importante tanto en la transmisión y manejo de noticias sobre el tema como en la difusión de mensajes a la opinión pública, influyendo en su percepción sobre este fenómeno.

Tratamiento y rehabilitación
A través de esta estrategia se busca desarrollar acciones que permitan contar con los suficientes recursos y modalidades terapéuticas que demuestren ser las más adecuadas para las necesidades individuales y sociales de los que abusan de las drogas, siempre con respeto a los derechos y la integridad humana.
Incluye una amplia gama de líneas de acción, como la detección y canalización temprana de los casos de abuso en el consumo; la atención de los trastornos físicos y psicológicos asociados al uso de sustancias; los diversos abordajes terapéuticos hacia el adicto y su familia, la desintoxicación y manejo médico de los síndromes de supresión, así como las medidas de apoyo al proceso de abandono de uso drogas, de prevención de recaídas y de inserción social para lograr un estilo de vida positivo para el individuo en su entorno. Se pretende, asimismo, que la cobertura y accesibilidad de los servicios sean las convenientes y que se cuente con mecanismos de referencia y evaluación.

Normatividad
Esta estrategia, en un sentido amplio se refiere al desarrollo de mecanismos que garanticen criterios mínimos para operar programas de capacitación, prevención tratamiento y comunicación educativa y social, así como del registro y vigilancia epidemiológica del problema en el país. La normatividad incluye el conjunto de regulaciones, lineamientos teóricos y técnicos, además de recomendaciones para la acción, dirigidos a garantizar que las intervenciones sean adecuadas con miras al beneficio de la población y de acuerdo al marco legal general del país. Incluye la protesta de medidas que incidan sobre aspectos como la disponibilidad, promoción, venta y consumo de ciertas sustancias, así como regular la atención y el tratamiento de los adictos.
 Capacitación
Para la adecuada aplicación de la normatividad en el eficaz desarrollo de acciones de investigación, prevención y tratamiento, se requiere de recursos humanos suficientemente preparados. La difusión de conocimientos científicos y actualizados debe fundamentar la promoción del desarrollo profesional en el campo de las adicciones. En estas acciones se deben incluir también a los grupos voluntarios de la comunidad para que lleven a cabo sus tareas en materia de adicciones con mayor eficacia


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